Del 18 al 24 de enero se celebra en todo el mundo la Semana de oración por la unidad de los cristianos. En Cádiz el acto central tendrá lugar en la Catedral de Cádiz el viernes día 22 de enero a las 20,00 horas, con la presencia del Obispo de Cádiz D. Antonio Ceballos y varios pastores de iglesias evangélicas de Cádiz. Con este motivo nos gustaría pedirles el favor de informar de esta celebración y que incluyesen en el periódico escrito el siguiente artículo sobre ecumenismo preparado por el sacerdote agustino de nuestra ciudad Manuel Morales. Muchas gracias, Manolo García
“Juntos por Europa”, una acción ecuménica que se propaga
Manuel Morales, agustino
En los años 90 pude seguir de cerca en Roma la gestación de esta genial acción ecuménica: “Juntos por Europa”. Chiara Lubich, una de las grandes carismáticas de nuestro tiempo, fundadora del Movimiento de los Focolares, fallecida el 14 de marzo de 2008, mujer de una pasión ecuménica infatigable, nutría una amistad profunda con Andrea Riccardi, fundador de la Comunidad de San Egidio, y Salvatore Martínez, coordinador para Italia de la Renovación en el Espíritu. Fruto de esa comunión entre ellos y con otros fundadores de Movimientos y Comunidades, la vigilia de Pentecostés de 1998, en una plaza de San Pedro abarrotada de gente de todas las edades, de más de 50 Movimientos y Asociaciones, fue el inicio de una onda expansiva de comunión en la Iglesia católica: Entre 1999 y 2001 se organizaron en el mundo, dentro y fuera de Europa, 212 Jornadas promovidas por 731 Movimientos y Comunidades y una participación de medio millón de personas. Siguieron encuentros entre fundadores y dirigentes donde todos se reconocían “pertenecientes a un movimiento del Espíritu que estaba marcando profundamente la Iglesia de nuestro tiempo”.
Pero “Juntos por Europa” no se iba a reducir a la Iglesia Católica. En ámbito evangélico, responsables de más de 120 Comunidades, grupos, Movimientos e Iglesias libres y Evangélicas se reunían informalmente cada año. Conocedores de la nueva unidad entre Movimientos católicos, quisieron sumarse a ella. Y lo mismo, después, otras comunidades de ortodoxos y anglicanos. En mayo de 2002, la mirada y el pensamiento de estos “nuevos apóstoles” reunidos se fijan en Europa: “¡Europa necesita un alma!, dicen. ¡Nosotros podemos contribuir a dársela!”. Y nace la idea de una gran manifestación: “¡Juntos por Europa!” 8 de mayo de 2004. Más de 10.000 personas procedentes de treinta países europeos y quince extraeuropeos llenan el velódromo de Stuttgart, en Alemania. Es la “Europa del Espíritu”. Son carismas, Movimientos y Comunidades que ponen en común experiencias y realizaciones concretas en favor de la paz, los pobres, los inmigrantes, la familia… En 150 ciudades de Europa (doce en España) grupos y comunidades se reúnen en Jornadas bien organizadas para asistir en simultáneo a la Manifestación vía satélite.
Y Stuttgart vuelve en 2007. Tres años de comunión y de contactos habían acortado distancias, habían estimulado la unidad y la reconciliación, habían ayudado a superar fronteras entre pueblos y naciones...“Con sus Movimientos, ustedes están dándole un rostro a la unidad europea”, dice en su saludo Ángela Merkel. Y la onda es expande. “La unidad entre cristianos es el cemento para una Europa unida”. Movimientos y Comunidades a nivel nacional han seguido estrechando desde entonces esa red de fraternidad: un conocimiento recíproco que acaba con prejuicios y barreras. Surge la colaboración y el apoyo mutuo entre Comunidades y Movimientos para dar una respuesta concreta a los dolores, las heridas y las divisiones de nuestra sociedad. Es una comunión con carácter laico que desea contribuir a la plena y visible comunión entre las Iglesias e incidir en las decisiones políticas europeas. En 2009, millares o centenas de personas de esas Comunidades han celebrado sus Jornadas nacionales: Austria, Bélgica, Bulgaria, Croacia, Francia, Alemania, Italia, Rusia, Eslovaquia, Eslovenia, Hungría, Irlanda del Norte…
El semanario “la Croix” informaba así de la Jornada de París con el título Una Europa de la fraternidad es posible: “A veces poco conocidos, pero concretos y presentes en todas partes, Movimientos, Comunidades y Asociaciones cristianas, juegan en una Francia en crisis un papel hoy infravalorado: fermento, levadura”.


