Cafetería-Restaurante Mónica.
Todavía me acuerdo de aquel mes de junio de 1983, cuando conocí por vez primera a la familia Pernía. Fue por casualidad, tenía a mi hijo ingresado en Puericultura reponiéndose de una salmonelosis con tan solo cuatro meses, cuando entré por primera vez en la cafetería-restaurante que estaba precisamente al lado, Mónica. Desde entonces, hace de esto 27 años, cada vez que puedo y me deja el señor alcalde, sorteando montones de arena, ladrillos, vallas y por fin logrando milagrosamente dejar el coche en un lugar prohibido casi siempre, me encanta visitarla . En esta casi treintena de años he conocido mucha gente trabajando y he hecho magníficos amigos en este agradable lugar. Al principio era llevada en su totalidad por la familia entera, padres y hermanos. Entre todos lograron levantar esta magnífica cafetería, enclavada en un lugar privilegiado de Sevilla, al lado de El Corte Inglés, el hotel Los Lebreros, el hotel Occidental, el centro comercial Nervión Plaza y la Consejería de Sanidad. Actualmente, y una vez que uno de los hermanos, Juan, se separó y montó su propio negocio, Restaurante Expo-Lunch, que se encuentra enclavado en el pasaje de al lado, la cafetería Mónica esta llevada por los hermanos Manolo y Sebastián; al servicio, Yoli y Juan, estando en la cocina, Mari grande, la madre de esta y Mari chica. Una magnífica plantilla para un gran lugar. En este agradable sitio, se pueden degustar desde exquisitos platos combinados hasta una carta magníficamente cuidada. La tapa estrella y que le ha dado gran fama a este lugar es la de Berenjenas Gratinadas, que por cierto está extraordinaria. Por supuesto, allí nos damos cita desde hace muchísimo tiempo muchos de los clientes a los que siempre nos han servido con una amabilidad fuera de lo corriente. Yo animo a todos, los que vengan a Sevilla a pasar unos días, lo mismo que a los sevillanos que no conozcan este lugar, para que se decidan y se den cita en este acogedor lugar, si quieren pasar un rato de lo más agradable. Particularmente, os puedo decir que cada vez que entro en esta cafetería, me encuentro como en mi casa.
Joaquín Tomás Fortunati Cendrero


